Las sociedades antiguas consideraban que la única finalidad de las esposas era hacer felíz a sus maridos. Nosotras éramos las que preparábamos la comida que a ellos les apetecía, lavábamos su ropa y preparábamos la casa para que, cuando ellos volvieran de trabajar o del bar de la esquina, estuvieran cómodos y relajados. Cuando estábamos tristes no podíamos llorar, cuan
do estábamos alegres no podíamos reirnos a carcajadas; nuestro estado de ánimo dependía únicamente de lo que nos ordenara el hombre. Evidentemente, si algún marido consideraba que su mujer no cumplía con algunas de estos 'mandamientos', era normal que éste le propinara una paliza para que aprendiera de sus errores. Nadie le diría jamás: "¡Qué cabrón! Mira lo que le ha hecho a su esposa!".
Han pasado los años y, gracias a la actuación de miles de mujeres, yo puedo estar aquí, escribiendo libremente en mi blog sobre lo que considere oportuno. Gracias a ellas, todas nosotras podemos estudiar, votar, leer, reír, llorar, disfrutar de nuestro tiempo de ocio, vestir como queramos, salir por donde queramos, trabajar en lo que deseemos,etc. Muchísimas gracias, de verdad.
No obstante, hay sociedades, en las que no se han enterado de que las mujeres no somos seres humanos inferiores. Sería un error decir que "todos somos iguales" porque, ciertamente, cada persona tiene sus propias características y cualidades. Sin embargo, no por eso se debe extraer la conclusión de que las mujeres somos seres inferiores y que podemos permitir que se nos trate de cualquier manera.
Estas sociedades machistas todavía viven en el pasado y, por lo que se ve, no quieren modernizarse. Así lo demuestra el vídeo que os muestro a continuación:
Como se puede comprobar, las explicaciones de estos hombres son totalmente irracionales y arcaicas. Se trata de personas que evitan modernizarse y no desean entender las nuevas concepciones de la vida.
Actualmente, nuestra sociedad debería luchar por salvar a estas y otras muchas mujeres que están sufirendo un trato vejatorio por culpa de personas tan inhumanas como las que se reflejan en el vídeo. Muchas veces olvidamos el tema y nos justificamos diciendo: "¡No podemos hacer nada, es su cultura!". Por supuesto que es su cultura, pero, por encima de todo, está la vida de un ser humano.
En fín, se ve que es más importante discutir sobre si las niñas deberían o no llevar el velo islámico a clase que potenciar e instaurar la imagen de la mujer como un ser libre y con los mismos derechos que el hombre.